Descubre cómo la compasión puede salvar tu autoestima

12:47

La compasión hacia sí mismo es un antídoto para el autocastigo. Este último consiste en un maltrato reiterado e irracional que destruye la autoestima. Se manifiesta mediante una voz sumamente crítica ("no valgo", "soy un fracaso" o "nadie me ama") al margen de la realidad. Por otro lado, la compasión se expresa mediante la voz compasiva que reconoce nuestro derecho a fracasar y cometer errores dejando la autoestima en pie. En este artículo, aprenderemos a desarrollar la voz compasiva. Para este propósito, entendamos primero el significado de la compasión.

Definición de compasión
La compasión es una capacidad dirigida a eliminar el sufrimiento y producir bienestar. Como capacidad, tu puedes adquirir compasión si careces de ella o mejorarla si ya la tienes.

Por otro lado, no hay que confundir la compasión con caridad, lástima o generosidad. Muchas veces estas acciones son falsas pues involucran un sentimiento de superioridad hacia el beneficiario.

La triada compasiva
La compasión requiere tres elementos: comprension, aceptación y perdón. Veámoslos por separado.

a) Comprensión
La comprensión es el primer paso para tener una relación compasiva contigo mismo y con los demás. El esfuerzo por entender las razones por las cuales actúan tú o las personas te ofrecerá otra perspectiva, cambiará tus sentimientos y emociones. Por ejemplo, entender por qué fracasaste en una relación sentimental (existen numerosas razones) es mejor que autoculparte patológicamente.

b) Aceptación
Llegar a la aceptación de los hechos no es sencillo. Aceptación significa reconocer lo sucedido sin juzgarlo, ni a favor ni en contra. Las cosas son como son y no como exigimos que sean. Por ejemplo, puedes decirte: «acepto el hecho de que mi relación no funcionó». Esto es muy diferente a juzgar negativamente: «mi relación fracasó y siempre seré un perdedor».

c) Perdón
Perdón es una consecuencia de la aceptación. Perdonar significa dejar las cosas atrás; pasamos la página y cerramos el caso. Empezamos nuevamente con una hoja en blanco. Te liberas de la carga de la cólera, vergüenza, resentimiento hacia ti mismo y los demás. No más ajuste de cuentas y nadie te debe nada. Por ejemplo, puedes decir: «me perdono a mi mismo por los errores que cometí en mi relación pero ahora miro hacia adelante». 

La compasión aplicada al mejoramiento de la autoestima ha demostrado su validez en diversas investigaciones. Sabemos que las personas que son compasivas consigo mismas tienen mejor autoestima.

Autoestima y Compasión
La esencia de una saludable autoestima es la compasión hacia sí mismo. Como hemos visto, cuando existe compasión, te comprendes, aceptas y perdonas. Sea que cometas un error o actúes inadecuadamente, la compasión te ayudará a verte a ti mismo como una persona básicamente buena.

Por el contrario, cuando no existe compasión, te autocastigas sin ninguna consideración. En otras palabras, te vuelves tu peor enemigo. El autocastigo o dañarse a sí mismo se expresa mediante la voz crítica.

La voz crítica
Esta no es una voz saludable y racional. Hablamos aquí de un juez severo e inflexible que te devalúa constantemente. Las personas que se lastiman a sí mismas con frases denigrantes ("no valgo nada", "todo lo hago mal", "soy un estorbo", etc.) nunca desarrollaron la voz compasiva. La voz crítica no soporta la compasión. Es una poderosa herramienta para mantener a raya tu crítica patológica. Si no reemplazas la voz crítica con la voz compasiva corres el riesgo de aniquilar tu autoestima y hacerte vulnerable a la depresión.

La voz compasiva
Reuniendo los tres elementos de la compasión (comprensión, aceptación y perdón) ahora podemos elaborar formulas de la voz compasiva. Al principio, no es fácil pues la actitud habitual consiste en juzgar y rechazar. Por ejemplo, si te retrasas con algun reporte en el trabajo quizas te digas: «Soy una tortuga, todo me sale mal. Si pierdo este empleo nadie me contratará». Para reemplazar frases tóxicas como esta, podemos utilizar el siguiente esquema:

a) Comprensión
Podemos hacer algunas preguntas para arrojar luz sobre los hechos propios o ajenos:

1. ¿Qué necesidades estaba tratando de satisfacer cuando lo hice?
2. ¿Qué conocimientos o recursos tenía a mi disposición en ese momento?
3. ¿Qué dolor, daño u otros sentimientos influyeron en mi conducta?

b) Aceptación
Estás son tres afirmaciones para aceptarnos a nosotros mismos sin juzgar:

1. Desearía que ................................ no hubiese sucedido, pero fue solamente un intento de satisfacer mis necesidades.
2. Me acepto sin valoración o sensación de maldad por ello.
3. Por equivocada que fue mi decisión, me acepto como alguien que como todas las personas solo intenta sobrevivir.

c) Perdón
Dos afirmaciones para recordarnos que el perdón consiste en dejar la hoja en blanco:

1. Se acabó, puedo dejarlo pasar.
2. No me debo nada por este error.

Ejemplo de caso
Un cliente mio se autocastigaba a causa de una mala decisión juvenil. El Sr. X se colocó unos implantes dentales (brackets metálicos) para corregir la postura de sus dientes cuando tenía 17 años. En aquel entonces, no contaba con dinero suficiente para un material de calidad. Al parecer el implante que le pusieron causó algún tipo de oxidación. Con el paso del tiempo, residuos tóxicos se introdujeron en su via digestiva llegando al hígado. Consecuentemente, siendo adulto le diagnosticaron una hepatopatía crónica. El Sr. X sufría a consecuencia de esta decisión temprana. Era evidente el uso del autocastigo con frases como: "Fui un tonto", "Me arrepiento", "Mejor no lo hubiera hecho", "Es insoportable", etc. El remedio para una situación como esta es emplear la voz compasiva. Por ejemplo:

a) Comprensión

1. ¿Qué necesidades trataba de satisfacer?
En aquel tiempo, quería corregir un defecto para verme mejor.

2. ¿Qué conocimientos o recursos tenía a mi disposición en ese momento?
El dentista no me dio información precisa de las consecuencias. Además, no contaba con suficientes recursos económicos.

3. ¿Qué dolor, daño u otros sentimientos influyeron en mi conducta?
Sentía vergüenza por tener mala postura en los dientes

b) Aceptación

1. Desearía que la intervención dental no hubiese sucedido, pero fue solamente un intento de satisfacer mis necesidades.

2. Me acepto sin valoración o sensación de maldad por ello.

3. Por equivocada que fue mi decisión de corregir mi postura dental, me acepto como alguien que como todas las personas solo intentaba hacer lo mejor.

c) Perdón

1. Se acabó, puedo dejar pasar este error.

2. No me debo nada por este error. Castigarme no reparará el daño.

Espero que te sea útil el artículo. Si tienes alguna duda, déjame tu comentario o escríbeme al correo electrónico. También te invito a suscribirte al boletín electrónico totalmente gratis.

Finalmente, te dejo con una frase para meditar: «Si tu compasión no te incluye a ti mismo, es incompleta» (Jack Kornfield)


Psicólogo Renzo Angel
rbenvenuto@doctor.com


Share this

HORIZONTE es una revista de psicología, salud y bienestar auspiciada por el Centro Cognitivo Analítico y dirigida por el psicólogo RENZO ANGEL BENVENUTO. Consultas al Telf: (+51)997331611 o al Email: rbenvenuto@doctor.com

Related Posts

Previous
Next Post »