7 pasos para liberarte del ego

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¿El ego es el enemigo? Primero precisemos el término. Ego en latín se traduce como “Yo”. Algunas psicologías orientales consideran al ego como el enemigo. Mayormente, se refieren a aquellos aspectos reprimidos o no accesibles a la consciencia (deseos, emociones, actitudes, etc.). Estos permanecen en la “sombra” como afirmaba Carl G. Jung. Sin embargo, determinan muchos comportamientos inadvertidamente (aún saboteándonos). Por ejemplo, en las relaciones sociales, nuestro desempeño está influenciado por actitudes inconscientes. Así, algunas personas son más desconfiadas que otras respecto a la intimidad. 

Por otro lado, hay aspectos positivos del ego como la esfera libre de conflictos según Heinz Hartmann. No es mi intención abundar sobre el tema pues hay mucho material proveniente de la Psicología del Yo. Basta mencionar algunas funciones yoicas como atención, percepción, memoria, inteligencia, etc. Ciertamente, nadie considera estos aspectos como frenos del desarrollo individual y que deberíamos eliminar.

En tal razón, a la cuestión: ¿El ego es el enemigo? Podemos responder sí, parcialmente. Para ser preciso, me refiero a los aspectos del yo que son inconscientes y que pertenecen a la “sombra” para continuar con la terminología junguiana. Este “lado oscuro” ha sido personificado en los cuentos folklóricos o la literatura (bastaría citar la novela: El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, de Robert Louis Stevenson). Quizás por eso, tantos psicólogos hablan de un ego fragmentado; de aspectos luminosos y oscuros en la personalidad. Pero este tema también sería largo de debatir.

Definitivamente, hay puntos ciegos en el ego que normalmente salen a la luz cuando alguien los señala mediante una crítica, comentario o, en casos extremos, vía agresión verbal. ¿Alguna vez tu pareja ha expresado su disgusto por ciertas actitudes tuyas que no admites como propias? La dificultad en reconocer estos “defectos” se debe a las estrategias defensivas que implementamos como la negación, minimización, proyección y muchas otras, con el único propósito de no salir lastimados. Estas son, con certeza, las áreas del ego que conviene atender especialmente si tienes un estilo narcisista de personalidad.

El estilo narcisista
El ego genera más problemas cuando se tiene un estilo narcisista de personalidad. Prefiero decir estilo para diferenciarlo del trastorno narcisista de personalidad. Tengo mis razones, la principal sería admitir que la mayoría de nosotros tenemos rasgos narcisistas. El problema surge cuando el narcisismo se sale de control y afecta diversas áreas como las relaciones interpersonales, familiares y laborales. Entonces hablamos de trastorno narcisista de personalidad. Además, la Psicología del Self en la persona de Heinz Kohut presenta una perspectiva positiva del narcisismo. Te invito a revisar sus libros para más detalle (por ejemplo, La Restauración del Self, 1999). 

Por estilo narcisista me refiero a ideas sobrevaloradas sobre sí mismo, hipersensibilidad a la crítica, necesidad de probar superioridad (o ser especial), falta de empatía y la búsqueda compulsiva del éxito. Nuevamente, disculpen no detenerme a explicar cada punto, pero los remito a los libros de Karen Horney cuya observación de estos patrones de conducta son muy ilustrativos (también las obras de Otto Kernberg y Heinz Kohut). Cabe agregar que el estilo narcisista te hace vulnerable psicológicamente y es fuente de estrés cuando tus expectativas o demandas no se cumplen. He aquí la importancia de adquirir actitudes ego-profilácticas seas del estilo narcisista o no. 

Es difícil confeccionar una lista o inventario de áreas a trabajar en el ego. Pero el primer paso, sería tomar consciencia de nuestro “lado oscuro”, reconocer cómo nos afecta y buscar soluciones (entre ellas adquirir nuevas actitudes como acabo de apuntar). Aquí adelanto un esquema que me parece útil.

1.LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE SER SUPERIOR
La necesidad de ser superior (o demostrarlo), en algunos casos, es señal de baja autoestima. Se trata de una estrategia de compensación frente a la sensación de minusvalía. Este mecanismo tiene un origen temprano: niños maltratados, humillados o ignorados desarrollan formas de lidiar con los sentimientos de inadecuación. Además, fantasean acerca de cualidades inexistentes (o corrientes) pero que ellos juzgan superiores. Ciertamente, no es el único camino en la génesis de esta necesidad narcisista, pero es crucial liberarse de su dominio que te empuja compulsivamente a demostrar superioridad.

2.LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER RAZÓN
Es absurdo pretender tener 100% la razón en las relaciones interpersonales. Esto es fácil de entender pues cada persona tiene su propia “lectura de los hechos”. Sabemos por la teoría socialcognitiva que nuestras interpretaciones están altamente sesgadas. Es decir, vemos lo que queremos ver. Por tanto, parece inútil persistir en una discusión donde existe un choque de perspectivas que puede escalar hasta niveles de insulto. Yo, particularmente, utilizo la regla del 50%. Esto es, cuando surge algún conflicto, al menos inicialmente, concedo a la otra persona el 50% de la razón. Hacer esto me permite ser más tolerante con las opiniones de mi interlocutor.

3.LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TU FAMA
Todos deseamos ser aceptados, amados o reconocidos socialmente (es un anhelo saludable). No obstante, algo muy distinto es convertir este deseo en necesidad: en una demanda imperiosa de recompensa social. Bien sea fama, popularidad o gloria, en el fondo es lo mismo. Lo que remarcamos acerca de la necesidad de sentirse superior también cabe aquí. Los individuos que son víctimas de esta necesidad se desesperan si nadie los aprecia: su miedo se centra en no ser nadie y faltos de importancia.

4.LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE GANAR
Las personas entrampadas en esta necesidad son altamente competitivas. Este es un rasgo apreciado en el trabajo. Pero, a veces, ser extremadamente competitivo tiene consecuencias negativas para la salud: sobrecarga de estrés y riesgo coronario. Precisamente, el rasgo sobresaliente del patrón de conducta tipo A es la competitividad desmesurada (este patrón de conducta ha sido asociado a enfermedades cardiacas); además: estado de hiperalerta, ansiedad por los resultados, irritabilidad, multitareas, etc. Nuevamente, la conclusión es clara: la necesidad de ganar surgida como compensación al sentimiento de minusvalía te volverá extremadamente competitivo: el precio será el deterioro de la salud. Para salir de esta trampa emocional debes superar tu sentimiento de inadecuación en primer lugar.


5.NO TE SIENTAS OFENDIDO
Si tienes la autoestima disminuida cualquier comentario inofensivo puede sacarte de balance. La hipersensibilidad a la crítica te hace vulnerable y te sentirás ofendido fácilmente. En estas circunstancias, muchos reaccionan agresivamente destruyendo sus relaciones interpersonales. Por eso, alguna vez mencioné que el ego es como un perro rabioso: es mejor no llevarlo de paseo porque morderá a la primera persona que se cruce en su camino. No consideres toda actitud o comentario de la gente como algo personal o desvalorización hacia tu persona. También te sugiero, hacer algo con la hipersensibilidad a la crítica: es imposible agradar o complacer al 100% de personas. Aprende a vivir al menos con el 50% de aceptación.

6.LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER MÁS
No confundas ser con tener. Este es un viejo tópico en la psicología desde que Erich Fromm subrayó su importancia. También Heinz Kohut aseveró que la necesidad de poseer cosas es un mecanismo de compensación para un sí mismo fragmentado. Recientemente, el canal A&E ha lanzado una serie llamada Los Acumuladores Compulsivos. La serie presenta casos extremos de personas con una gran vacío existencial que por diversos caminos han desarrollado este desorden de conducta. Pero volviendo a Fromm, recordemos sus advertencias sobre confundir ser con tener. En sus palabras: «Si soy lo que tengo, y si eso lo puedo perder entonces cabe preguntarse ¿quién soy? Por eso vivimos con permanente temor: le tememos a los ladrones, a las revoluciones, a los cambios económicos, a la enfermedad, a la muerte, a la libertad, a lo desconocido, etc. Esta situación provoca un continuo estado de preocupación, nos volvemos desconfiados. En el modo de ser no hay cabida para el miedo a perder lo que se tiene, si soy lo que soy, nadie puede amenazar mi seguridad ni mi identidad».


7.LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE IDENTIFICARTE CON TUS LOGROS
No eres tu rol, profesión o cargo aunque sean fuente de satisfacción. Tampoco confundas ser con hacer. Claramente, es bueno disfrutar los pequeños y grandes logros, pero la sensación es pasajera. ¿Qué pasaría si por alguna razón no pudieras desempeñar lo que más disfrutas? ¿Podrías superar algo así? ¿Se acabaría el mundo? Es el caso, de los deportistas que abandonan prematuramente su carrera por accidentes o lesión. Muchas veces, deben atravesar un largo proceso de duelo psicológico para dejar atrás esta etapa de sus vidas. Buda decía: «La vida es una eterna despedida». Cuando te identificas con tus logros te será doblemente difícil aceptar el final de una carrera, trabajo o actividad.

¿Tu qué opinas? ¿Es mejor liberarte de estas cargas o no? Estoy convencido que debemos aligerar la carga. Ser prisionero de estas necesidades del ego pueden hacernos la vida difícil.

Psicólogo Renzo Angel Benvenuto
rbenvenuto@doctor.com

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HORIZONTE es una revista de psicología, salud y bienestar auspiciada por el Centro Cognitivo Analítico y dirigida por el psicólogo RENZO ANGEL BENVENUTO. Consultas al Telf: (+51)997331611 o al Email: rbenvenuto@doctor.com

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