El poder de la aceptación

16:15

Existen circunstancias donde nada se puede hacer más que aceptar la realidad. Lamentarse o resistir la corriente de eventos aumenta la ansiedad y perturbación. Me refiero concretamente a situaciones que están fuera de nuestro control: accidentes, enfermedades irreversibles, la pérdida de un ser querido y demás. Lo más inteligente sería aceptar su ocurrencia sin resistirse. Dice un aforismo taoísta: «Hay un tiempo para dejar que las cosas pasen y un tiempo para hacer que las cosas pasen». 

Ciertamente, la aceptación no es un acto instantáneo. Los terapeutas sabemos que es un proceso que puede llevar meses o años. Especialmente, lo vemos en el duelo psicológico donde aceptar la pérdida suele ser la última etapa de un camino sinuoso y empinado.

Quizás, entre las terapias de última generación, la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT por sus siglas en inglés) se ha ocupado más del tema de la aceptación. Los difusores de esta alternativa de tratamiento definen la aceptación como afrontamiento del dolor. Veámoslo en más detalle.

Aceptación
¿Es preferible huir del dolor o es mejor aceptarlo? La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) afirma que la única forma de superar el dolor es mediante la aceptación. Este enfoque parece haberse asentado filosóficamente en el budismo, taoísmo o inclusive el estoicismo griego. Tenemos una definición más precisa de aceptación según la ACT:

«La aceptación es una alternativa a la evitación experiencial. Aceptación supone tener en cuenta los sentimientos dolorosos y experiencias privadas sin tratar de cambiar su frecuencia o forma. Se anima a los clientes de ACT para abrirse voluntariamente y dejar ir su lucha interna con los problemas no deseados».

Evidentemente, no es el propósito de este artículo entrar en aspectos técnicos. En su lugar, su contenido está orientado hacia la aceptación filosófica de aquello que nos produce dolor sea alguna situación externa o algún evento interno. Si lo vemos filosóficamente desde el budismo, la aceptación es la cura al dolor pues el sufrimiento se origina cuando nos resistimos al flujo de la vida y tratamos de aferrarnos a las formas fijas. Todo lo que nos rodea está sujeto a cambio, es inestable o transitorio ¿Por qué exigir que las cosas sean de otro modo? ¿Por qué batallar contra lo inevitable? Aquí he reunido algunas formas de aceptación que te ayudarán a liberar la carga emocional. Empezamos por la autoaceptación como primer paso.

1. AUTOACEPTACIÓN
La autoaceptación incondicional, según algunos terapeutas, es una meta más importante que elevar la autoestima. Existe una razón muy simple: la autoestima suele estar condicionada por los logros personales. Pero ¿Qué sucede con aquellas personas con historial de fracasos o escaso éxito? En estas condiciones mejorar la autoestima parece inviable. En cambio, la aceptación incondicional de sí mismo con virtudes y pecados, éxitos, fracasos, alegrías y penas está al alcance de todos. Esta opción parece más saludable. Este primer paso de autoaceptación te ayudará a alcanzar el balance emocional.

2. ACEPTACIÓN DE LAS SITUACIONES
Decíamos inicialmente que hay circunstancias sobre la que no poseemos el control: muerte, enfermedades terminales, la vejez, etc. Sería absurdo insistir cambiar la realidad en estos casos. Podemos intentarlo, pero la realidad nos golpeará con toda su vehemencia. Toda ilusión se desvanece ante la rigurosidad de los hechos.

3. ACEPTACIÓN DE LAS PERSONAS
Pretendemos absurdamente hacer que las personas se ajusten a nuestros moldes: parejas, amigos, familiares u otros. Para alcanzar este propósito, moralizamos, manipulamos, controlamos, amenazamos o nos victimizamos. Creemos erróneamente que podemos cambiar a los demás y que, finalmente, actuarán según nuestras exigencias. Pero, nuevamente, la realidad se burla de nosotros y las personas siguen sus propios dictados. La vida es así, la aceptación es la única medicina.

4. ACEPTACIÓN DE LA IMPERMANENCIA
«Todo tiene su final» es el estribillo de una vieja canción y agrega: «Tenemos que recordar que no existe eternidad». Efectivamente, la vida está sujeta a la impermanencia: el amor, el trabajo, la salud, etc. Solamente cuando no aceptamos la realidad y nos aferramos a las cosas, emerge el sufrimiento que puede transformarse en depresión. Es difícil dejar ir las cosas, pasar la página y empezar un nuevo capítulo pero es más saludable que permanecer anclados a una etapa que llegó a su final. 

5. ACEPTACIÓN DEL PRESENTE
El presente es un regalo. No obstante, muchos viven a la sombra del pasado; su fantasía consiste en hacer girar el reloj y volver atrás cuando la tempestad se desata. Como viajeros del tiempo, la nostalgia los invade recordando los “buenos momentos” pero huyendo del presente. Esta fuga psicológica es más peligrosa cuando se abandonan obligaciones, compromisos o se renuncia a la satisfacción del “aquí y ahora”. Una frase del budismo zen sugiere: «Si no es aquí y ahora, es ilusión».

6. ACEPTACIÓN DE LA IMPERFECCIÓN
¡Humanos solamente humanos! Concédete el derecho de ser humano. Los errores, fracasos, derrotas, pérdidas, el abandono, la soledad y la tristeza te hacen humano. La vida no es perfecta. Tampoco nosotros. La neurosis contemporánea parece ser la búsqueda de la perfección. La sociedad se ha vuelto esclava de una demanda irracional. No aceptes esta imposición. Tienes el derecho a superarte, pero también tienes derecho al error.

7. ACEPTACIÓN DE LA INCERTIDUMBRE
Vivimos angustiados ante la incertidumbre del futuro. Deseamos pisar suelo firme para empezar a caminar. Exigimos garantías, avales o primas como condiciones de vida. Pero este no es un mundo de certidumbres sino de probabilidades. Abraza la incertidumbre y no la rehúyas. Si esperas el “momento perfecto”, el “lugar perfecto”, la “persona perfecta”, etc., nunca asumirás riesgos y perderás muchas oportunidades.

8. ACEPTACIÓN DEL FRACASO
A veces el éxito se viste de fracaso. No hay necesidad de lamentarse antes de tiempo. No hay que llorar por la leche derramada, tampoco antes de estropearla. Cambiar la perspectiva de la derrota te ayudará a sacar valiosas lecciones de ella. Todos aprendemos por ensayo y error. Acepta la derrota como parte del proceso de aprendizaje.

9. ACEPTACIÓN DE LA IRRACIONALIDAD
«Ella me hace enojar», «El jefe me produce úlceras», «El calor me perturba», etc., parecen frases inofensivas, pero no lo son. Cuando culpamos a los demás de nuestro propio malestar no estamos aceptando la realidad. Más realista sería decir: «Yo me hago enojar», «Yo me produzco úlceras», «Yo me perturbo cuando soy intolerante al calor». Ciertamente, son nuestros pensamientos o ideas irracionales la fuente del enojo, el miedo, la tristeza y demás emociones negativas. No busques culpables o chivos expiatorios. Por el contrario, pregúntate: ¿Qué estoy pensando en este instante que me causa malestar? ¿Son pensamientos irracionales, erróneos o maladaptativos? ¿Qué pensamientos serían más adecuados en esta situación? 

10. ACEPTACIÓN DE LO INEVITABLE
Dice la oración de la serenidad: «Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia». Hay eventos incontrolables e inevitables que solamente podemos aceptar. Llegado el momento ¿Cómo deseas afrontarlos: negándolos, lamentándote o adaptándote? Adaptarse significa reevaluar la situación y encontrar recursos para reducir el impacto (o daño) sea emocional o físico.

Si asumes la aceptación como filosofía de vida asimilarás mejor la realidad y aliviarás el estrés.

Psicólogo Renzo Angel
rbenvenuto@doctor.com

Share this

HORIZONTE es una revista de psicología, salud y bienestar auspiciada por el Centro Cognitivo Analítico y dirigida por el psicólogo RENZO ANGEL BENVENUTO. Consultas al Telf: (+51)997331611 o al Email: rbenvenuto@doctor.com

Related Posts

Previous
Next Post »