10 reglas de oro de la psicología positiva

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La psicología positiva promueve el bienestar psicológico. Hay diversos caminos para conseguirlo: el optimismo, el autorespeto, la autoaceptación, las fortalezas personales, entre otros. Esta es una lista de cambios que podemos introducir en nuestra vida para sentirnos mejor.  Algunas de estas reglas o principios han sido desarrolladas en pasados artículos. Puedes revisarlos para mayor información.

1. Autoaceptación
Debemos agregar autoaceptación incondicional. Una mayoría de psicólogos considera la autoaceptación mejor que la autoestima. Cuando aceptamos nuestras virtudes y defectos personales sin reproches, culpa o vergüenza, emerge una visión más realista y natural de quienes somos. Además, la autoaceptación fomenta la integración de aspectos rechazados de nuestra personalidad (rasgos y actitudes que Carl Jung llamaba la sombra personal) convirtiéndonos en individuos plenos y saludables. 

2. Autorespeto
El camino del autorespeto pasa inicialmente por conocer nuestros derechos personales. En una publicación anterior señalé 31 derechos que promueven el autorespeto: Derecho a tener sus propios valores, opiniones y creencias, derecho a protestar cuando se es tratado de una manera injusta, derecho a ser independiente, derecho a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta, etc. También es parte del itinerario el comportamiento asertivo, es decir, no es suficiente conocer nuestros derechos sino hay que defenderlos apropiadamente. Este es el corazón de la asertividad: La defensa de derechos, opiniones y deseos de manera adecuada, sin ofender o agredir. 

3. Fortalezas personales
La nueva psicología positiva ha introducido el término "florecer" recientemente. Florecer significa sentirse plenamente vivo, creativo y resiliente. Esta meta está a nuestro alcance cuando desarrollamos nuestras fortalezas personales. En otro artículo mencioné las 24 fortalezas del Dr. Martin Seligman, gurú de la psicología positiva. Entre ellas tenemos: Compasión, humildad, humor, esperanza, gratitud, valentía, creatividad, inteligencia social, etc.

4. Optimismo
Aunque el término optimismo según la psicología positiva tiene muchas facetas, lo principal es saber que la cualidad más importante del optimista es su enfoque de la vida. Siguiendo al Dr. Seligman: "Los optimistas, que enfrentan los mismos reveses en este mundo, piensan de la desgracia en forma opuesta [a los pesimistas]. Los optimistas tienden a creer que la derrota es solo un revés temporal o un desafío, y que sus efectos se limitan solamente a ese caso". Afrontar nuestra vida con esta actitud puede hacer una gran diferencia.

5. Pensamiento flexible
Somos más infelices cuando más rígida es nuestra forma de pensar. El dogmatismo o estrechez mental es sinónimo de neurosis. Lamentablemente, creemos "tener razón" casi siempre y rechazamos otras perspectivas. El pensamiento flexible surge cuando adoptamos otras perspectivas o interpretaciones de las cosas. Algunos psicólogos sugieren, al menos, considerar 3 puntos de vista en cada situación. Por mi parte, yo me adhiero al enfoque de Edward de Bono quien en su libro "Seis Sombreros para Pensar" recomienda 6 perspectivas diferentes de ver las cosas. En conclusión, no existe una manera única de interpretar la realidad. Por ejemplo, frente a una crisis, algunos ven el vaso "medio lleno" y otros "medio vacío". Como señala Eckhart Tolle: "Cambia la forma de ver las cosas y las cosas cambiarán de forma".

6. Autoeficacia
La autoeficacia es una palabra que refiere cuánta confianza tenemos en nuestras propias capacidades. Una historia de repetidos fracasos puede disminuir los niveles de autoeficacia. En estas circunstancias seremos incapaces de asumir nuevos retos. El "listón" nos parecerá demasiado alto y probablemente evitaremos la tarea. La solución en estos casos es plantearse metas modestas inicialmente. Lo importante es avanzar y disfrutar el "camino". Esto es compatible con la filosofía del kaizen japonés. El kaizen es un proceso de mejora continua basado en acciones concretas, simples y poco onerosas.

7. Expectativas realistas
Algunas veces nuestras expectativas son demasiado elevadas e irreales. Entonces colisionan con la realidad. Estos propósitos tienen su origen en el "Yo Ideal". Según Karen Horney el «Yo Ideal» es falso, irreal, una fantasía creada para compensar una pobre imagen de sí mismo. Satisfacer las expectativas del «Yo Ideal» tiene un alto costo emocional. Estar a la "altura" del «Yo Ideal» implica, por ejemplo, obsesionarse con la búsqueda del prestigio, la admiración, la perfección, el poder, el control, etc., generando estrés y cansancio. Es más saludable plantearse metas realistas y según nuestras capacidades.

8. Comparación social
Fue el psicólogo social Leo Festinger quien explicó cómo los individuos evalúan sus propias opiniones y capacidades mediante la comparación con otros con el fin de reducir la incertidumbre en esos ámbitos, y aprender a definirse a uno mismo. Festinger creía en la existencia de un impulso dentro de los individuos que nos provoca realizar comparaciones. Esta tendencia naturalmente está hipertrofiada en las personas con baja autoestima. Sentirse valioso es una necesidad universal. Sin embargo, las personas con baja autoestima, tienen una necesidad patológica de probar su valor haciendo comparaciones sobre inteligencia, belleza, dinero, etc. Este hábito nocivo se mantiene pues ocasionalmente salimos "triunfadores" al hacer comparaciones (elevando un poco la autoestima). Pero ¿Cómo te sientes cuando sales perdiendo en la comparación con los demás? A largo plazo, es mejor valorar los atributos positivos que poseemos que compararse sin razón. Te recomiendo enfocarte en lo que tienes en lugar de lamentarte por cualidades o logros ajenos.

9. Atención selectiva
La atención selectiva, también llamada atención focalizada, hace referencia a la capacidad de una persona de focalizar su mente en un estímulo o tarea en concreto, a pesar de la presencia de otros estímulos ambientales. Lamentablemente, nuestro "filtro" parece funcionar mal. Muchas personas toman en cuenta solamente los detalles negativos y se magnifican mientras que no se perciben todos los aspectos positivos de la situación. Es como tener una visión de túnel; tal como si filtráramos lo que sucede y dejáramos fuera los elementos positivos, es decir, los excluimos para quedarnos solo con lo negativo. Este aspecto se observa, por ejemplo, en personas que padecen depresión. Una buena manera de superar el problema consiste en enfocarse en lo bueno y positivo de la situación más que en los detalles negativos. No toda situación es 100% negativa. Todo tiene su lado bueno. Buscar el balance es importante.

10. Disonancia cognoscitiva
La disonancia cognoscitiva aparece cuando nuestras ideas o creencias están en conflicto. Esto suele producir tensión o estrés. Las canciones románticas ilustran claramente el asunto cuando nos hablan del conflicto entre la razón y el corazón. La disonancia no es negativa per se. Podemos servirnos de ella para cambiar ideas negativas, por ejemplo, acerca de nosotros mismos. Los términos que erróneamente empleamos para definirnos como: "soy fracasado", "soy aburrido", "soy colérico", etc., (etiquetas) son fácilmente rebatibles con ideas más precisas, menos absolutas y realistas que describan nuestra personalidad. En este sentido, el conflicto de ideas (disonancia cognoscitiva) jugará a nuestro favor.

Psicólogo Renzo Angel Benvenuto
rbenvenuto@doctor.com

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HORIZONTE es una revista de psicología, salud y bienestar auspiciada por el Centro Cognitivo Analítico y dirigida por el psicólogo RENZO ANGEL BENVENUTO. Consultas al Telf: (+51)997331611 o al Email: rbenvenuto@doctor.com

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