Toy Story 3: Lotso el tirano

12:51

Disfruto un capuccino, hojeo una revista y exclamo:
—Aquí siempre hay buena música («Buffalo Soldier» suena como fondo en la cafetería).
Mi hermana, ignora el comentario y señala: 
—¡Debemos volver al centro comercial! ¡Olvidé hacer una compra!
Su ansiedad interrumpe mi lectura de la última extravagancia de Paris Hilton. Pregunto sorprendido:
 —¿Otra? ¿No estaba en tu lista de compras?
Primera sorpresa…

Ella contesta:
—No estaba porque es una compra de impulso.
No entiendo el significado mercadotécnico del término. La curiosidad hormiguea y digo:
—¿Es tan importante? ¿No podrías volver el fin de semana?
Recibo un cortante ¡No! por respuesta. La curiosidad crece y yo insisto:
—¿Qué puede ser tan importante para interrumpir mi ritual del capuccino?
Ella responde con frialdad:
—¡El oso de peluche!
—¿Un oso de peluche? Vamos, vamos —le digo. Mi sobrino tiene tantos juguetes. Uno más no importa.

Segunda sorpresa…

 —No es para mi hijo, es para mí —aclara ella.
Respiro profundamente y tras una pausa agrego:
—¿Para ti? ¿Pensé que habías abandonado los juguetes en la adolescencia?
Yo también —responde ella, pero desde que lo vi en el cine me conmovió.
—¿En el cine?  pregunté.
—Sí, es un personaje de Toy Story 3. 
Tercera sorpresa…
La noche siguiente me encontraba en el cine con palomitas de maíz y refresco en mano. Tenía la intención de conocer al personaje que había cautivado a mi hermana e interrumpido mi ritual del capuccino. Por cierto, había visto versiones anteriores de Toy Story pero nunca me conecté con ningún personaje.

Lotso el tirano
El juguete en cuestión es Lotso, el oso de peluche. Un personaje siniestro y conmovedor al mismo tiempo. Lotso es el ejemplo de un ser resentido y amargado con el mundo. Sufrió un rechazo y decepción con su amo. Ese incidente marcó su vida.

Lotso se volvió desconfiado y defensivo para evitar ser herido en su interior. Este resentimiento lo llevó a arrastrar a sus amigos, el «bebote» y «payaso», en el círculo de odio que creó. Levantó defensas a su alrededor. No solo defensas psicológicas sino todo un sistema de dominio.

La dictadura
El peluche encontró en el control y el dominio de los demás, un medio de protegerse del daño que le ocasionaron. Su lema podría ser: «El que golpea primero tiene la ventaja». Además al hacer sufrir a otros se desquitaba del daño que le hicieron.

Sociedad neurótica
Creó una sociedad basada en el engaño y la mentira. Usaba un bastón o muletilla para apoyarse, pero sus verdaderas limitaciones eran psicológicas más que físicas. La sociedad creada por el oso servía a su beneficio. Sin embargo engañaba a sus cómplices con el viejo argumento de que debemos unirnos para combatir una amenaza.

En resumen, una sociedad neurótica basada en el miedo y la opresión de sus miembros. ¿Algún parecido con la realidad?

La otra cara
Por contraste, Woody y sus amigos representan otro sistema social. El sistema que no está libre de conflictos, pero un sistema colaborativo donde el fin último es el bien común. Un sistema basado en la solución de problemas y la libertad.

Para finalizar la historia, mi hermana compró el último oso en stock. Al parecer el personaje conmovió a mucha gente.

Psicólogo Renzo Angel Benvenuto
rbenvenuto@doctor.com

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HORIZONTE es una revista de psicología, salud y bienestar auspiciada por el Centro Cognitivo Analítico y dirigida por el psicólogo RENZO ANGEL BENVENUTO. Consultas al Telf: (+51)997331611 o al Email: rbenvenuto@doctor.com

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